viernes, 1 de febrero de 2008

Hay otros huracanes

Hay otros huracanes que no son el americano, los hay que son tormentos chinos para el alma, los hay duros y -siempre sin calma- huracanes despiadados como el rencor huracanado, que ni un hipohuracanado grito de Google puede resolver, que ni el revolver puede subvencionar, que ni los anuncios Google pueden anunciar. Hay otros huracanes, sugiero, miren el anuncio que está parado en un huracán pasado. En los periódicos y diarios la gente sufre, fuera de ellos la gente muere; anuncien la muerte, anuncios Google, le hacen un servicio a la humanidad porque el que no avisa es doblemente tonto. El que se lo toma en serio, a cambio, hace reír a los demás en huracanes de risa sin fronteras. Hay otros huracanes, yo prefiero el que se forma en el abdomen cuando la risa suena, el que sirve para cooperar con el aliento, el aliento para las víctimas de la tristeza.

Recuerden, hay otros huracanes que no son el de la risa. Hay huracanes que son los del odio. Los antinaturales, los naturales, los que desarrapan las ciudades de habitantes, los que dejan secuelas en línea de ataúdes, los que no perdonan.

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